A tres kilómetros de la ciudad de Cienfuegos, al centro sur de Cuba, se ubica el único cementerio cubano que combina magníficos recintos mortuorios a un paisaje cuidadosamente elaborado, a usanza de las necrópolis estadounidenses y europeas. Tomás Acea, así le pusieron por nombre al cementerio, en honor al hijo del acaudalado cienfueguero Nicolás Salvador Acea y de los Ríos, benefactor de la ciudad. El muchacho falleció en plena adolescencia debido a la tuberculosis, y no se sepultó en la obra erguida en su memoria, como mismo ocurrió con el resto de la familia, incluso con el mismo Nicolás, que murió antes de ver concluido el cementerio. El “Acea”, inaugurado el 21 de noviembre de 1926, se anunció como un sitio para los pobres, pero el derroche de esculturas colosales de mármol italiano de Carrara anuncian a los miles de visitantes que recibe cada año que quienes allí reposan tocaron la cumbre local en la sociedad. Abundan las bóvedas, mausoleos y tumbas de artistas famosos de la región, familias encumbradas, y destacan el monumento a los Veteranos de la Guerra de Independencia y el de los Mártires del alzamiento del 5 de septiembre de 1957, contra la dictadura de Fulgencio Batista. Siguiendo la tendencia de enterrar allí a personalidades distinguidas, el 25 de mayo de 2013 se inauguró el Túmulo Funerario donde reposarán los restos de Rafael Lay Apesteguía, Efraín Loyola Fernández y Félix Eusebio Molina Marín, tres destacados músicos cienfuegueros. La vegetación está en función de las ondulaciones del terreno. Son 17.6 hectáreas parceladas en secciones unificadas mediante avenidas pobladas de árboles ornamentales y frutales que llevan el nombre de sus plantaciones: Los Robles, Los Tamarindos, Las Palmas, Los Cedros… En 1978 se declaró Monumento Nacional por sus valores artísticos, arquitectónicos, históricos y ambientales al cementerio, construido durante la segunda mitad de la década de los años 20 del pasado siglo, bajo la dirección de los ingenieros Pablo Donato Carbonell y Luis Felipe Ros. Aunque el cementerio Tomás Acea no sea el lugar predilecto de las mayorías, quien lo visite más que un tiempo triste entre tumbas comunes podrá celebrar la vida mientras observa lo magnífica que puede ser la arquitectura de una necrópolis, y cuán fiel retrato hace al espíritu de Cienfuegos.
A tres kilómetros de Cienfuegos, el cementerio Tomás Acea combina mausoleos de mármol de Carrara con avenidas arboladas. Inaugurado en 1926, es Monumento Nacional desde 1978.
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