Decir Miramar es pensar en lujo. En esta zona residencial de La Habana del actual municipio de Playa, la alcurnia cubana levantó allí suntuosas mansiones antes de 1959. Las casas con piscinas y patios inmensos irrumpieron en el paisaje cercano al litoral donde abundaron balnearios, clubes sociales y de yates. ¿Quién en Cuba no reconoció tiendas como La Copa, situada en la céntrica esquina de 1ra y 42 o calles como Quinta Avenida, tocaya de la famosa vía de Nueva York? El proyecto del nuevo barrio lo aprobó el Ayuntamiento de Marianao en 1911. Se alzó sobre los terrenos de la finca familiar “La Miranda” del cubano Manuel José Morales y Martin de Medina. Sus propios hijos Luis y Leonardo, uno ingeniero y otro arquitecto, concibieron a Miramar. Desde los inicios se construyeron elegantes mansiones para la más recia aristocracia capitalina que acudió al reparto, trazado desde el inicio con la Quinta Avenida como su separador central y doble vías desde el Almendares hasta la calle 42, así como las manzanas de 100 x 200 metros, similar a las de Manhattan. A la usanza de magnates norteamericanos los burgueses cubanos prefirieron zonas exclusivas, frescas y privadas, cercanas a la playa donde se encontraba el Miramar Yacht Club. Tras el triunfo de la Revolución muchas de estas casonas de fachadas eclécticas en su mayoría, con amplios jardines y piscinas, se utilizaron para albergar embajadas, centros educacionales, de arte, empresariales, recreativos, turísticos y culturales. El apogeo de Miramar ocurrió en la década de 1950. De entonces data el túnel del Almendares y el túnel de Línea, que mejoraron el acceso a la barriada, y también el templo católico más grande de Cuba, la de Jesús de Miramar. En la década de los 90 del pasado siglo la zona adquirió un aura de inversiones, sobre todo, orientadas hacia el turismo. Gracias a eso Miramar aprovechó el boom de los edificios ferro-vítreos como el Hotel Panorama. Es el tiempo de los hoteles. Lo demuestra el Meliá Habana, el Mirazul y el Bella Costa que mezclan elementos coloniales cubanos con la arquitectura encristalada neo moderna. En Miramar también sobresalen sitios de interés para visitantes cubanos y extranjeros como el Miramar Trade Center y el Palacio de las Convenciones, y si se busca aire fiestero en esta zona hay varias de las mejores discotecas de la Isla así como cabarets, basta decir tres nombres: Tropicana, Le Select y La Maison. Entre los atractivos del reparto está el Teatro Karl Marx, el Complejo Turístico Dos Gardenias, el Museo La Maqueta de La Habana, numerosos restaurantes como El Aljibe, la Casa Española y Don Cangrejo, y centros comerciales como La Copa, que fue en su momento una de las tiendas más glamurosas del país. Conocer Miramar es conocer lo más regio de la aristocracia cubana, lo más bello de la arquitectura de las últimas décadas en el país, es también conocer Cuba.
El reparto habanero de Miramar nació en 1911 sobre la finca La Miranda. Mansiones, Quinta Avenida, embajadas y hoteles definen esta zona de lujo en el municipio Playa.
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